21 de noviembre de 2017

Destornillador de estrella


Si tuviera un perro le llamaría Heráclito.
¿No busca un lagarto en mitad del desierto la sombra de un árbol?
Pude decir, vivo en el metro. Desayuno esperanza. Tuve una vida.
Pero lo cierto es que tengo una tele en color donde me gusta ver
reportajes sobre las cataratas del Niágara o
la tuberculosis
y quedarme dormido y soñar con globos aerostáticos.
Con manadas de búfalos.
Con una aspiradora.

Rasco a veces con las uñas los ladrillos.

O me como el papel y tiro el caramelo.


20 de noviembre de 2017

Tijeras


“¿Está seguro de que desea eliminar estos 2654 elementos de forma permanente?”

No. Pero tengo que hacerlo. Y tutéame, papelera de reciclaje, todavía
tengo toda la vida por delante.

19 de noviembre de 2017

Martillo


“Tengo que volver a ser feliz de aquella forma. Como cuando de chica pegaba cromos de la abeja Maya en un álbum y del gusto me mordía la lengua. Encontrar la manera. Volver a cuando uno ignoraba casi todo. Y entregarme algún día a la muerte con una sonrisa tan bonita como la de Julia Roberts”

Esas son las cosas que Alice pensaba justo cuando llegó Parker.

-Hola cariño, ya he llegado. ¿Qué haces?

“Ya has llegado. Qué bien. Yo aquí, esperándote. ¿No ves el musgo? ¿Caer la nieve? ¿No ves las macetas sembradas de lágrimas? Mira como crecen. Pronto estarán en flor.”

-¿Alice?

-Tenemos que hablar.

-Joder...

-Sí. Joder. Lo de anoche se quedó a medias. Quiero una respuesta. Ahora. Aunque ya tengo hechas las maletas.

-No tengo una respuesta, Alice. Sé que últimamente no...

-¿Cómo se llama?



16 de noviembre de 2017

El amor y su puta madre


Uno se levanta del váter y antes de tirar de la cadena
se queda un momento mirando su mierda.
A ver si es bonita.

Cosas como esas.

A veces también quiero arrancarme las tripas, así
con las manos
todo muy asqueroso y
ponerlas encima de la mesa y ver cómo brillan.
Y luego sacarme los ojos.
Otras, me dejaría quemar en el infierno por ti.
Y el infierno es muy largo, seguro. Pero lo haría.
No quieras ahora medir lo que mide el amor.
El amor es muy largo. Lleva toda una vida
y a veces
el amor y el infierno
se parecen como dos gotas de agua.

15 de noviembre de 2017

Bit



¿Quiénes somos? Supongo que depende. Si le preguntas a mi vecina Pichi y a su amiga Tata te van a decir que las mejores, oe-oe-oe-, vamos a celebrarlo al bar de abajo. Pichi se ha divorciado hace poco y ya llevan como tres años celebrándolo. Porque hace poco. Tres años no son nada. En realidad treinta tampoco. Ya no son nada. Si le preguntas a un sherpa del Nepal te va a decir que de qué coño hablas. Si mi abuela no estuviera ya más muerta que los walkman que me regaló mi padre por mi cumpleaños en el 79, mi abuela diría que me iba a despellejar a correazos, por hereje. Hijos de Dios, niño, todos y cada uno de nosotros por la gloria de bla bla bla bla y se sacaba una estampita de un santo de entre las tetas y le daba besitos.

¿De dónde venimos? Pichi y Tata del bar de abajo. Se han puesto de calamares hasta el culo. Y se han reído de todo. De todo lo que no se reían antes. Tata ha entrado al baño corriendo porque se lo hacía encima y Pichi se ha tirado de cabeza en el sofá. Qué bien se está en casa, le ha dicho Tata desde el baño, y Pichi ha sonreído, y se ha quedado dormida así, con esa foto sobre el pecho.
Del mono, del barro, del Big-bang, del coño de tu madre, de un experimento extraterrestre, de un protozoo, de comprar tabaco, del médico, de la cola del paro ¿de dónde venimos? ¿Hay un dónde? ¿Hay alguna de estas estúpidas preguntas que tenga una respuesta? El sherpa se te quedaría mirando. Seguro que con ganas de empujarte al barranco. En cuanto a mi abuela, se habría muerto otra vez si levantara la cabeza. Que si eres tonto, te va a decir el sherpa, o qué. ¿Tú ves toda esta nieve? Pues ya estaba ahí cuando yo vine. Y tú eso lo tienes que entender. Da igual que parezca un Kandisky.